sábado, 3 de enero de 2015

Lanaterapia y mandalas



La "crocheterapia" existe. Estoy firmemente convencida de los efectos terapéuticos del punto y del ganchillo. Lo que poco a poco y con el tiempo he ido observando en mis talleres, entre mis alumnas y en mí misma, he podido comprobar que está también demostrado a través de diferentes estudios científicos.
 
El simple hecho de coger un ovillo de lana, un ganchillo o un par de agujas y de empezar a tejer posee beneficios muy interesantes para nuestra mente: decidir un proyecto, concentración, repetición, desconexión de pensamientos negativos, conexión con el aquí y el ahora, ilusión, aumento de la autoestima, mayor confianza en uno mismo, relajación....El simple repiqueteo, rítmico y continuado, de las agujas entre sí o del ganchillo contra un anillo puede generar un estado de meditación similar al provocado por la recitación de mantras u oraciones. 
 
Tejer como hábito una media hora al día aumenta los niveles de serotonina de nuestro cerebro, contribuyendo a relajarnos y actuando como un buen ansiolítico o antidepresivo natural (¡ojo! siempre combinado con tratamiento farmacológico o psicológico en los casos que sea necesario...)
 
 
Tejer también es una buena forma de compartir experiencias y de conocer a personas muy diferentes entre sí pero unidas por una afición común, que no entiende de niveles sociales, razas ni culturas. Por este motivo, los grupos y talleres de ganchillo son una buena herramienta para aquellas personas que padecen excesiva timidez o ansiedad social y a quien les cuesta relacionarse con los demás.
 
En un grupo de personas tejiendo no estás obligado a hablar ni a decir nada si no quieres, tan solo tienes que tejer y, por experiencia, os digo que hasta el más tímido acaba hablando y participando en el grupo y, en muchos de ellos, se acaban creando importantes vínculos de amistad entre los participantes que acaban trascendiendo el mero hecho de tejer un rato juntos.
 
Como os he comentado al inicio, yo misma he comprobado como el ganchillo me ha "salvado" muchas veces, en momentos de dudas, tristeza, ansiedad, bajón...

 
No creo que exista un proyecto más terapéutico que otro: dependerá del momento, de la situación, del estado anímico de cada uno...para unos será tejer una manta durante semanas, para otros puede ser hacer un amigurumi rápido, un gorro, una bufanda....
 
Yo os recomendaría alternar dos tipos de proyectos: un proyecto a medio-largo plazo, que tengais siempre a punto, en el que no haya que estar muy pendiente de contar puntos, que sea bastante repetitivo o mecánico de tejer y que si lo dejáis una semana aparcado, sea igual de fácil continuarlo cuando volveis a retomarlo: en este caso los granny squares, una mantita de filas de ganchillo a punto alto o un proyecto de ganchillo tunecino serían buenas opciones...
 
Un segundo proyecto que sea: rápido, creativo, efectista y con color. Y aquí viene uno de los objetivos de este post: hablaros de los mandalas. Los mandalas de ganchillo cumplen estos cuatro requisitos, además de ser una buena forma de practicar en una labor de dimensiones pequeñas diferentes puntos, técnicas, cambios de color, efectos, etc.
 
 
Debo confesar que me he pasado las vacaciones de Navidad tejiendo mandalas y sus posibilidades son infinitas, las combinacions de puntos y colores interminables y los resultados estéticos, increíbles y sorprendentes.
 
Llegad a casa después de un mal día, tejed un mandala de colores y os iréis a dormir mucho más tranquilas y felices, os lo asseguro!
 
Por ello, quiero empezar el año compartiendo mi experiencia con los mandalas y la crocheterapia y para ello he organizado un TALLER DE MANDALAS el próximo sábado 17 de enero por la tarde en Lula i Cocó, mi tienda favorita de Cerdanyola del Vallès. En Facebook encontraréis  más información o podéis enviarme un mail a ladycrochet.bcn@gmail.com
 
 
Os enseñaré las bases y combinacions de puntos para tejer un mandala, tejeremos uno siguiendo un patrón y luego improvisaremos el segundo en función de los que nos dicte nuestro corazón y emociones aquel día. ¡Veréis que los resultados son sorprendentes!
 
 
Mi mandala de enero va asociado a la palabra CONFIANZA y lo he tejido utilizando tonos amarillos y verdes claros. Para mí simboliza la luz del nuevo año que empieza y la energía, el calor y la fuerza del sol que ha de ayudarme a impulsar un montón de proyectos nuevos en este 2015 que acaba de empezar.
 
¿Cómo sería vuestro mandala del año nuevo?





















6 comentarios:

  1. Feliz 2015 muchos éxitos, muy buena entrada y los mandalas se ven preciosos, yo lo haría en verde, pues dicen que el verde simboliza la esperanza y la naturaleza, muchos saludos

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  2. ¡¡¡Feliz año nuevo!!!
    Estoy totalmente de acuerdo contigo porque yo también pienso que las labores son terapéuticas y nos hacen desconectar de todo lo que nos puede preocupar haciendo que nos relajemos y cambiemos el chip durante el tiempo que las hacemos.

    Besos ^-^

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  3. Me encanta tu post. y que razón, el tejer es una maravilla para la relajación.
    Muxus

    arMi-arMa

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  4. Hola Inge!
    Que bonita entrada y que acertada. Mi madre padece una enfermedad similar al alzheimer, así que todos los días procuro que haga ganchillo, aunque se equivoque, lo olvide, vuelva a preguntarme 100 veces..
    Si yo tuviera que hacer un mandala sería desde luego en tonos verdes :)
    Saludos

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  5. Me gustó mucho tu blog! http://www.ctejidas.net/

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