viernes, 25 de enero de 2013

Inspiración en trapillo

Entre taller y taller, encargo y encargo sigo enganchada al trapillo. ¿A vosotras no os pasa?. Cuando encuentras un ovillo de suave trapillo de algodón un punto elástico y con ese color o estampado que te inspira, tejer cualquier objeto se convierte en un auténtico placer.

No todos los trapillos son iguales pero, la experiencia es un grado y, poco a poco, vas encontrando el adecuado para cada tipo de labor, aquel que, en tus manos, con algo de paciencia y mucho cariño, acaba convertido en un objeto que no paras de mirar y acariciar.

Hoy simplemente quiero mostraros una especie de collage de algunos de los proyectos tejidos con trapillo de las últimas semanas...

Un cojín amigurumi nube...


Una alfombra..

Otra versión de alfombra con forma de "doily"...

Y un cesto en azul eléctrico y marrón, para animarte el día...


¡Feliz Trapillo!


martes, 15 de enero de 2013

LOVE, love, love...




Creo firmemente que el ganchillo genera intensos vínculos de afecto entre las personas y contribuye a subir los ánimos. Aunque no haya ningún estudio científico que lo demuestre, estoy segura que tejer y compartir ratos tejiendo aumenta los niveles de serotonina en el cerebro, la autoestima y la creatividad y, en definitiva, nos hace un poco más felices...
En cada objeto tejido con cariño hay un poco de uno mismo y esto se transmite también a la persona que recibe ese objeto. Por ello, este invierno os propongo decirle a vuestra pareja, hijos, padres, amigos, compañeros que los queréis... ¡con corazones de ganchillo!


Y si tu amor por alguien es tan inmenso que no puedes describirlo ni con palabras, prueba a decírselo con un corazón gigante de trapillo como este!


P.D: este post lo dedico a Carol que tuvo la feliz idea de imaginar un corazón de trapillo.

Spread the LOVE!

lunes, 14 de enero de 2013

A Crafty Trip to Madrid


 

Aunque he estado en Madrid muchas veces por cuestiones laborales, me apetecía pasar unos días en familia haciendo turismo por la ciudad y descubriendo y visitando tiendas y locales crafty. Algunas de estas tiendas las conocía ya a través de sus blogs pero con alguna otra di por casualidad, callejeando, que es la mejor manera de conocer las personas y lugares auténticos de cualquier destino.

Así que, dejando a parte las inevitables visitas a museos, palacios, exposiciones, monumentos y un recomendable paseo en bici por el parque del Retiro, aquí tenéis una pequeña muestra de lo que dio de sí mi escapada al frío invierno de Madrid.

Antes de entrar en la Plaza Mayor, es inevitable pasar por delante de El Gato Negro, una de las tiendas de lana con más solera de la ciudad.  El surtido de lanas es espectacular pero, cuando te acercas a mirarlas de cerca, lo único que ves son unos grandes carteles por todas las estanterías donde pone "No tocar las lanas"....Perdón??? ¿Quién puede comprar lana para tejerse un cuello o un jersei sin tocar su textura?. Yo, la verdad, no... y me parece increíble que en pleno siglo XXI esa tienda se haya quedado, no ya en el s.XX sinó en el XIX, prohibiendo tocar las lanas, mirándote de forma inquisitoria si te acercas demasiado, diciendo a las clientas que no guían las labores y, lo definitivo, viendo que venden los ovillos de trapillo a 7€!!!.

Lo mejor, salir corriendo antes de que te impregne el olor de naftalina rancia que reina en el ambiente...Por desgracia, me recordó en algunos aspectos a otra mercería centenaria de Barcelona, Santa Ana, donde parece que sólo por entrar ya tengas que pagar...

Por suerte, esa fue la única decepción de mi ruta crafty por Madrid y así os la explico al principio, me desahogo y ahora viene lo bonito...



Callejeando por el barrio de Las Letras di con una original tienda, estudio de arte, galería llamada Fast Cool. Cuadros, libretitas y broches de Lady Desidia, washi tapes, algún amigurumi, bolsas de diseño... Un espacio encantador para pasar un rato cotilleando entre mil y un detallitos, a cual más tentador...





No muy lejos, pasé por otro local que quería conocer hacía tiempo. Teté Café Costura. Era mediodía y estaba cerrado, así que no pude entrar pero os dejo un par de fotos del escaparate. Realizan cursos de costura, ganchillo y punto y alquilan máquinas de coser por horas. Os confieso que no sé coser pero que si algún día quisiera aprender, después de las clases de Caterina Pérez en Barcelona, en Madrid esta sería una buena opción!








Un poco alejada de esta zona, en la calle Sagasta 7, tuve el placer de visitar Blackoveja y de conocer a Mercedes, su propietaria. Si vais a Madrid, este sí que es un punto "must see" para toda chica crafty que se precie. La tienda me encantó con su selección de lanas, telas japonesas y accesorios para ganchillo y media. En el local, no paraban de entrar clientas a quien Mercedes atendía con simpatía, amabilidad y buen rollo. Las lanas y las telas se podían mirar, tocar, oler....¡Aquí sí!.



No pude evitar comprarme un conjunto de 10 ganchillos de colores para mi colección y un par de madejas de lana Debbie Bliss para tejerme otro cuello antes de que acabe el invierno. Hace tiempo que sigo a Mercedes a través de su blog, Twitter y Pinterest y la verdad es que tenía muchas ganas de conocerla a ella y a su pequeño gran mundo de Blackoveja. Aunque la visita fue rápida, salí de allí con la sensación de haber encontrado una de esas tiendas que pondría en mi personal TopTen de locales crafty.



Y entre tanta ruta tejeril, nada mejor que hacer una golosa pausa en Café Delic: muffins, tartaletas y bizcochos handmade en un ambiente acogedor. Os recomiendo el pastel de chocolate acompañado del té de la casa.

¡Seguro que hay mucho más por descubrir en Madrid pero mi agenda no dio tiempo para más!